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SMLM2020

La lactancia materna me sigue haciendo feliz, 4 años después…

Pues sí, hace exactamente 4 años os contaba esto. Y ahora, no os creáis que ha cambiado mucho el tema. Mi peque es bastante más grande y hace tiempo que no tiene esa dependencia de mí, aunque continúe tomando teta; así que puedo organizarme sin problema para ir al cine, tomarme una copa puntualmente o hacer lo que me apetezca sin que interfiera en nuestra lactancia. De hecho, ya duerme fuera de casa ocasionalmente, así que hemos pasado en varias ocasiones más de 24 horas sin vernos. Y no pasa nada, si estoy presente y a él le apetece, puede tomar teta; y si no estoy, pues no, con total naturalidad.

También ha cambiado mucho mi situación laboral. Sigo disfrutando de una gran flexibilidad, pero tengo mucha más carga que antes, así que, por así decirlo, estoy disponible muchísimas menos horas para él. De nuevo, no pasa nada. Cuando estoy, estoy, y cuando no, pues no.

Con todo esto lo único que quiero decir es que se puede compaginar la lactancia materna con una vida normal. Todo depende de las prioridades de cada una, por supuesto: si tu prioridad es dar teta, puedes hacerlo (salvo casos muy excepcionales), y si tienes otras prioridades incompatibles con la lactancia, pues afortunadamente vivimos en una época donde existen alternativas, así que adelante cada una con lo que desee.

Tengo la sensación de que muchas veces se asocia la lactancia materna con una forma de esclavitud. Para mí no lo es. Para mí es una forma de libertad, porque significa bienestar, placer, es mi prioridad y mi elección; no siento que esté renunciando a nada por la lactancia, sino lo contrario, creo que renunciaría a mucho si decidiera ponerle fin. Es cierto que el inicio de la lactancia es muy duro y exigente, a veces parece que no puedes hacer otra cosa más que dar teta; además de los contratiempos que te encuentres por el camino, que son muchos y a veces muy jodidos. Como todo en la vida, hay luces y sombras, pero la luz es tan potente que lo ilumina todo. La lactancia es una manifestación del amor en su estado más puro, una conexión animal tan poderosa y con tantas ventajas para el bebé, la mamá y la sociedad (salud, economía, medioambiente….), que la única razón válida para no hacerlo, aparte de esos casos excepcionales en que no es posible, sería que a la mamá no le apetezca, es lo único que tiene sentido para mí.

En cualquier caso, yo no asociaría esa «esclavitud» (no me gusta usar esa palabra, pero creo que así se entiende el concepto) con la lactancia, sino con la maternidad. Si tienes un bebé, des teta o no la des, ese ser es totalmente dependiente de ti. No hay más. Optar por la lactancia artificial va a facilitar que la mamá pueda hacer ciertas cosas, es cierto, pero también se va a perder otras; siempre hay que renunciar a algo.

Yo nunca he querido renunciar a mi lactancia. Y cuando he reflexionado sobre esa posibilidad, siempre la he descartado al momento. No porque sea lo mejor para él, ni porque sea lo mejor para mí, ni porque lo diga ningún gurú, ni porque vaya más acorde con cierto estilo de crianza… es porque es lo que quiero. Es lo que YO quiero. Y, de momento, también es lo que él quiere. ¿Hacen falta más argumentos?

Bueno, la verdad es que la lactancia materna es un tema tan amplio y apasionante que podría seguir hablando hasta… yo que sé, hasta el infinito y más allá. Pero creo que queda clara mi visión, no?

Como hice hace 4 años, me gustaría ofreceros algunos recursos que a mí me han ayudado mucho:

  • Para conseguir información sobre todo tipo de temas relacionados con la lactancia materna, vuelvo a remitiros a Alba Lactancia y a Maternidad Continuum.
  • Otra página muy útil es la de e-lactancia, porque ahí puedes consultar la compatibilidad con medicamentos y alimentos. Es muy fiable.
  • Grupos de facebook sobre lactancia (como el de Alba Lactancia Materna), donde puedes consultar tus dudas y recibir respuestas inmediatas de otras mamás y de asesoras de lactancia que se identificarán como tal.
  • Utensilios muy prácticos: sacaleches (yo siempre usé el Medela Swing y soy muy fan, aunque ahora me compraría el doble y el top de extracción que te permite tener las manos libres) y empapadores (de los grandes para debajo de las sábanas, y también de los que se ponen en el pecho, preferiblemente de tela, que son más agradables y ecológicos)
  • Selecciona la ropa que te vaya a resultar cómoda para dar el pecho y déjala más a mano para no andar rebuscando en el armario.
  • Hazte una tabla con instrucciones para gestionar la leche extraída y déjala a mano para que la vean todos los que se la vayan a dar al bebé (yo tenía una plastificada en la nevera).

 

Y, por último, el que para mí es el gran consejo que le daría a toda mujer embarazada que quiera dar el pecho (y que quiera un consejo, claro, que si no lo pides yo paso de meterme en tu vida, faltaría más): cuando nazca tu bebé, ten a mano el contacto de una asesora de lactancia. Asegúrate de que sea una profesional actualizada, porque, en caso de necesitar sus servicios, una buen profesional puede marcar la diferencia a un nivel tan profundo que ni te lo imaginas. Para mí (que no tuve ningún problema grave, sino una situación completamente normal que me desbordó por falta de información), lo que pagué a mi asesora de lactancia, en un momento económicamente bastante delicado, fue el dinero mejor invertido de mi vida. Puede que en el hospital o en el lugar donde hayas decidido parir haya profesionales que sepan atenderte como tú y tu bebé merecéis, pero por si acaso no es así, hazte con un contacto de confianza, no lo dudes.

Me despido, solo espero que, si quieres dar el pecho, no te sientas sola y sepas que puedes. Tienes muchos recursos a tu alcance para ayudarte en los momentos difíciles. Que disfrutes muchísimo de tu lactancia.

 

Blog Tips Confinados

Tips para un posible próximo confinamiento

No sé tú, pero yo esto de estar cambiando las rutinas constantemente lo he llevado fatal. El inicio del confinamiento fue muy impactante, y era previsible que iba a durar bastante más de dos semanas. Pero necesitamos tiempo para hacernos a la idea.

A mí en general me cuesta reacomodarme cuando hay un cambio significativo en nuestra vida familiar, y claro, lo vivido este 2020 con la crisis del COVID 19 ha sido eso multiplicado por mil. Lo primero fue el cierre del cole, y luego se desecadenó todo rapidísimo, no tuvimos tiempo a reaccionar. El principio fue muy loco, reajustando sobre la marcha los horarios, la gestión de la casa, pensando en cosas para hacer con el peque tantas horas ahí metidos, intentando asimilar lo que estaba pasando fuera… Y poco a poco fuimos aprendiendo a vivir así. La verdad es que yo en seguida tuve la sensación de que todo lo que había sucedido antes de estar confinados era lejanísimo, que había pasado en otra vida. Después empezó la desescalada, y de nuevo cambios constantes, aunque en sentido inverso…

Si bien es cierto que mi vida hasta ahora ha sido bastante inestable (he tenido muchos trabajos muy diferentes, y nunca el típico de jornada completa en horario de oficina, he cambiado mucho de vivienda y de compañeros de piso, he practicado aficiones muy diversas…), lo cierto es que en los últimos años cada vez me apetece más tener una rutina constante (bueno, tampoco demasiado, que una es como es). Y poco a poco lo estaba consiguiendo. Pero llegó el coronavirus y lo desmontó todo. Así que parece que de momento toca seguir viviendo al día, improvisando y adaptándonos a los cambiosPero, ante la posibilidad de que esto se repita en un futuro próximo, quiero aprovechar lo que he aprendido para que la próxima vez todo sea más llevadero. Bueno, y también porque soy un poco obsesiva de la organización y el control, así que lo que esté en mi mano lo voy a aprovechar, que el bienestar nunca sobra.

Ahí va mi lista de consejos para mí misma por si el COVID 19 vuelve a confinarnos en casa. Algunos son más generales y otros más personales. También los habrá que se puedan aplicar lo que dure la “nueva normalidad” esta en que vivimos, estemos confinados o no. Espero que haya algo que te sirva:

  • Kit de supervivencia: Creo que lo suyo es tener un poco de previsión. Sabemos que vamos a necesitar mascarillas (y filtros si usamos una mascarilla de tela, que en mi opinión es lo ideal tanto para cuidar el medioambiente como por comodidad), gel hidroalcohólico y, dependiendo de lo que hagamos, guantes (yo prácticamente solo los uso para hacer la compra, así que no los considero imprescindibles). Mejor no dejarlo para el último momento y comprar con antelación (si todo el mundo compra a la vez, se acaban los suministros, ya lo hemos visto).
  • Antes de salir de casa: Durante el confinamiento yo salía a la compra y a bajar la basura, prácticamente a nada más. Lo más difícil para mí era no tocarme la cara (y lo sigue siendo). Así que incorporé un par de hábitos que me ayudaron a evitarlo en la medida de lo posible: ponerme las lentillas (como paso mucho tiempo delante del ordenador, casi siempre estoy con las gafas, y aunque no sea así es frecuente que me olvide de ponerme las lentillas; pero en este caso es fundamental, ya que lo de recolocarme las gafas es un tic que me hace llevar las manos a la cara constantemente) y recogerme el pelo (tampoco suelo atender mucho a mi pelo, a veces ni me lo desenredo, lo llevo tal cual; pero ahí entra en juego otro tic, el de apartarme el pelo de la cara, y ese también hay que evitarlo, así que recogido, con diadema o algo que ayude a controlarlo).
  • Planificar menús: Hemos conseguido adaptarnos a hacer el menú semanal, pero creo que lo ideal sería hacerlo mensual. Una vez que empezó el confinamiento no había tiempo de nada, todo el rato era trabajar o atender al niño; recoger un poco o hacer la comida eran cosas que íbamos haciendo a trompicones, así que lo de pararse a pensar en las comidas costaba bastante (por tiempo y por energía mental); todo lo que se pueda adelantar de una vez, bienvenido sea.
  • Adaptar espacios: Sobre la marcha fuimos haciendo cambios, pero de nuevo cuanto más nos anticipemos mejor, lo ideal es estar cómodos desde el primer día. Llevar cosas al trastero, repensar la colocación de los muebles para tener espacios diáfanos más amplios o crear rincones para actividades específicas (trabajo, ejercicio…). Vamos a pasar mucho tiempo en casa, cuanto más a gusto estemos mejor, y también es importante que sea sencillo hacer la limpieza, ya que estando en casa todo el tiempo se ensucia mucho más (yo he notado un gran cambio desde que hemos empezado a salir, trabajar de nuevo en la oficina y demás, está todo mucho más limpio).
  • Gestionar la limpieza. En mi casa la limpieza general es cosa mía (básicamente porque a mi marido le gusta cocinar pero a mí no, y con la limpieza nos pasa lo contrario), y me mola hacerla concentrada , porque la disfruto. Así que es fundamental que el día de limpieza sea uno en que papá no tenga que trabajar y se pueda quedar con el peque exclusivamente mientras yo limpio. Sinceramente, cuando no podemos hacerlo así, me estreso un montón. En cambio, cuando hago la limpieza yo solita en casa disfruto mucho, pero como en esta situación no es posible, hay que buscar la versión más próxima.
  • Actividades para el peque. Yo procuro pasar mucho tiempo con mi hijo, y buscar la manera de que participe en lo que yo hago (que me ayude a cocinar, por ejemplo). Pero la mayoría de las veces sus intereses están en un lugar muy lejano, y yo no soy partidaria de obligar a nadie a hacer algo que no quiere, menos a un niño, y sobre todo si no es algo realmente necesario. Así que necesito ir encontrando actividades que le gusten y con las que pueda entretenerse solo sin depender de las pantallas. Y, creedme, no es nada fácil. No es que esté en contra de las pantallas, para nada, pero es muy fácil quedarnos ahí atrapados y no intentar otro tipo de actividades, y eso me preocupa. Uno de mis principales objetivos educativos con mi hijo es ofrecerle un rango de experiencias muy amplio, para que se conozca a sí mismo, que descubra lo que le gusta y lo que no, que desarrolle su identidad sobre unos cimientos sólidos y seguros. Y creo que ese proceso implica dos cosas por mi parte: respetar sus intereses y poner a su alcance experiencias muy diversas. Esto se dificulta mucho al estar confinados, entre que para él es fácil ponerse en “modo casa” y asentarse en la zona de confort, y para nosotros, con el extra de estrés, nos cuesta más llegar a todo. Por eso, hay que tener siempre en mente los objetivos.
  • Flexibilidad. Esto es lo más importante, sin duda. Es imposible mantener el ritmo habitual en una situación excepcional como esta. No se puede y punto. Yo al principio lo intentaba, sobre todo con el trabajo, me frustraba porque llegaba la hora de comer, estaba agotada, y solo le había dedicado al trabajo 2 horas (y no precisamente a pleno rendimiento, sino entre interrupciones varias y gestionando otras cosas a la vez). Con el paso de los días, fui encontrando la manera de ajustar horarios y tareas, coordinarme con mi marido y, en definitiva, establecer una nueva rutina. Pero muy diferente a la anterior. Así que, si esto vuelve a suceder, creo que es primordial que desde el inicio nos planteemos que los primeros días son de adaptación, hay que ir probando fórmulas para ver cómo nos ajustamos, pero no podemos frustarnos el primer día, ni la primera semana, sino asumir que es un periodo de prueba y que lo vamos a hacer lo mejor que podamos. Con el peque me pasaba un poco lo mismo, me esforzaba mogollón en prepararle cosas divertidas y a él no le interesaban nada (así descubrí muchas cosas sobre él, ahora conozco intereses y desintereses de los que antes no tenía ni idea). Pues lo mismo, hay que respirar y ser flexibles, ensayo y error, que poco a poco iremos aprendiendo a gestionarnos, pero desde luego no va a ser de un día para otro. No merece la pena sufrir por ello, bajemos la autoexigencia y dejemos la culpa a un ladito, porque nadie nos había preparado para esto.

 

Pues de momento no se me ocurre nada más, pero con esto creo que vamos bien. Si en los próximos meses tenemos que volver a estar encerrados en casita, espero que lo llevemos un poco mejor. Yo, lo primero que haré, será releer este post y, si me dejas algún otro consejo en comentarios, te lo agradeceré un montón. 

Confinados pero contentos

Algunas cosas positivas del confinamiento en familia (especialmente con niños)

A ver, que quede claro antes de nada que esto del confinamiento y toda la crisis que estamos viviendo es algo terrible y durísimo, estamos descubriendo nuevos miedos, preocupaciones, paranoias, dramas… y aprendiendo a convivir con todo ello. Un percal de cuidado, esto es de todo menos bonito. Pero creo que siempre, por muy mal que estemos, hay aprendizajes que aportan, siempre hay algo positivo. Y me apetece retomar mi actividad en mi queridísimo y abandonadísimo blog profundizando un poco en esto. Porque de críticas (constructivas y destructivas), vamos sobraos, de tristeza e incertidumbre también, nos sobran nudos en el corazón y nos faltan luces en el horizonte (que haberlas hailas, pero no abundan precisamente).

 

Venga, vamos a rebuscar a ver qué encontramos:

  • La primera la tengo clarísima, es un auténtico regalo pasar tanto tiempo en familia, sobre todo con los peques. Normalmente, entre la vorágine del trabajo, el cole y todo lo demás, aunque pasemos tiempo juntos es diferente. Poder hacer todas las comidas juntos es un lujo, las conversaciones, el tiempo de juego, el ratito de despertarnos sin prisa por llegar a ningún sitio… todo cobra un cariz nuevo, pausado y profundo, muy enriquecedor (aunque a veces queramos gritarles «Iros todos a tomar por…», que también).
  • Vivir sin despertador. Depende de las circunstancias de cada uno, claro, pero yo me puedo permitir el lujo de despertarme a mi bola (o, en su defecto, que me despierten los besitos más dulces del mundo). De momento solo he tenido que poner la alarma un día en toda la cuarentena, es una de las cosas que más pereza me da de retomar la normalidad, jejeje.
  • Descubrir cosas de tu hijo que no sabías. Es lo que tiene pasar tantísimo tiempo con él, no sabéis la cara que se me quedó cuando le vi tomarse un plato de lentejas sin rechistar (no es un gran comedor y mi última noticia era que lentejas ni de coña).
  • Rescatamos cositas olvidadas en los armarios y les damos nueva vida. En esta casa han reaparecido varios juegos, por ejemplo. Pero lo más significativo fue el día que me pidió «¿Me enseñas el instrumento que tocabas tú?» y saqué el cello de la funda por primera vez en casi 5 años, todo un acontecimiento.

Blog-Confinados-Chelo-Dimensionada

  • Adquirir por fin la rutina de hacer ejercicio. A mí me gusta hacer ejercicio, no es una de mis pasiones tampoco, pero me gusta. Y si no lo practico más es por falta de tiempo, porque últimamente el cuerpo me lo pide (que una ya tiene una edad). Y claro, con esta nueva dinámica el cuerpo enseguida empezó a pedirme a gritos un poco de movimiento, y ahora ya está bastante incorporado. No todos los días, pero sí la mayoría, una rutina de 20 o 30 minutos; no es mucho, pero se nota, y tampoco tenemos margen para mucho más (teletrabajando los 2 y confinados con el peque hasta me sorprende que hayamos conseguido esto).
  • Conocerse mejor a uno mismo. Es algo que procuro tener siempre presente, es fundamental entender lo que uno quiere y necesita. Por ejemplo, en esta situación muchos han llevado fatal la ausencia de socialización y contacto. Yo, en cambio, lo que peor he llevado ha sido la falta de libertad, no poder entrar y salir a mi antojo (claro que contacto y cariño he tenido a diario y de mucha calidad).
  • Dar rienda suelta a la creatividad. No queda otra, adaptarse a un cambio tan brutal implica mucha creatividad. El hogar requiere nuevos espacios (yo, sin ir más lejos, he tenido que sacarme de la manga un mini escritorio para teletrabajar mínimamente a gusto), la gestión de la casa para la mayoría es muy distinta a la habitual (planificar menús e ir a la compra cambia mucho al hacer todas las comidas en casa e intentar minimizar las visitas al supermercado, limpiar también es diferente porque al estar todo el tiempo en casa ensuciamos más, etc.), actividades para los peques (un tema complejo, la verdad, creo que lo abordaré en otro post, por si a alguien le sirve mi experiencia).

Blog-Confinados-Despacho-Dimensionada

  • Valorar lo que tienes. Es un topicazo, lo sé, pero si esto no nos hace conscientes de nuestros privilegios, ¿qué lo hará? Yo tengo mucha, muchísima suerte, tengo una vida cómoda, tengo mucho más de lo que necesito, una familia maravillosa, ¡y hasta salud!
  • Redescubrimos el placer de lo cotidiano. Ese momento en que recuperamos la libertad de dar un paseo… ¡guau! Vivimos con muchas restricciones si lo comparamos con nuestra vida anterior, sí, pero qué bien sienta cada mini dosis de libertad.

Blog-Confinados-Paseo-Dimensionada

  • La desinhibición de la cuarentena. Lo de regalar vídeos ha sido el gran hit, al menos en mi entorno. No sé vosotros, pero yo nunca me hubiera imaginado haciendo algunas de las cosas que he hecho durante el confinamiento con tremendo desparpajo, es que me tiraba de un pie quién lo viese, cada vez que surgía la oportunidad de hacer un poco el moñas ¡a darlo todo! Cantar, bailar, o lo que a cada uno le salga, ha sido una terapia imprescindible, viva la catarsis.

Bueno, pues hasta aquí puedo leer, digo escribir. Si te apetece añadir algo me encantará leerte en los comentarios.

La lactancia me hace feliz

Acabamos de cumplir 6 meses. 6 meses de lactancia materna exclusiva y a demanda (a excepción de un pelín de fórmula que le dieron en el hospital su segundo día de vida, porque le bajó un poquito la glucosa). Ahora toca empezar con la alimentación complementaria, que seguiremos combinando con lactancia materna a demanda. Y no sé hasta cuando, ni tengo necesidad de planteármelo.

Por un lado, mi situación laboral, aunque muy inestable, tiene una gran ventaja: me permite pasar mucho tiempo con él y, cuando no estoy, me saco leche y se la dan, así de fácil. Llevamos haciéndolo así desde que cumplió 2 meses; al principio yo trabajaba horas sueltas por las tardes, un día 1 hora, otro 2… y sólo una tarde la tenía completita y pasaba unas 5 horas fuera. Ahora estoy a media jornada, 4 horas por las mañanas, y al ladito de casa. Claro, así es muy fácil, la verdad es que en ese sentido somos muy afortunados.

Por otro lado, a nivel personal e independientemente de las circunstancias, yo quiero darle el pecho a mi bebé. Por muchas razones: porque es lo mejor para él, porque es lo más cómodo y económico, por los beneficios que tiene para la salud de ambos… y, sencillamente, por el placer que siento al hacerlo. Me hace feliz.

Es raro, cuando estaba embarazada recuerdo la curiosidad y la incertidumbre ante tantas cosas: ¿cómo será cuando el bebé te da patadas? ¿cómo será una contracción? ¿cómo será cuando mama?… Y después, en un momento, todo ello se incorpora y se naturaliza, como si llevaras haciendo y sintiendo esas cosas toda la vida.

Mi marido dice que da gusto vernos. A veces me quedo dormida mientras mama, de lo mucho que me relajo. Es cierto que requiere una gran disposición, que muchas veces tienes que interrumpir lo que estés haciendo, etc. Pero todo ello pierde valor, pasa a un segundo plano (o tercero, o cuarto…). Para ir al cine o tomarme una copa tengo toda la vida, pero esto es ahora, y sé que va a pasar más rápido de lo que me gustaría, así que toca disfrutarlo al máximo.

Es cierto eso que dicen, no hay nada más bonito que tu bebé. Pero voy a ir un poco más allá. No hay nada más bonito que tu bebé mamando de tu pecho. Y ya si se aparta un momento para mirarte y sonreírte, ahí se para el mundo 😀

 

Antes de irme, un par de recomendaciones (no me pagan por esto ni nada, ¿eh? os las aconsejo porque a nosotros nos van genial):

-La página de Alba Lactancia y su grupo de consultas de facebook.

-El blog de Maternidad Comtinuum.

-Los servicios de Parideiras (nosotros tuvimos que recurrir a Vicky cuando llevábamos un par de días en casa porque yo no sabía cómo ablandar el pecho cuando sube la leche y el peque no era capaz de mamar con el pecho tan duro; la situación nos desbordó un poco,  no sabíamos cuál era el problema, pero gracias a Vicky la superamos y aquí estamos).

-Y, si necesitais un sacaleches, yo uso el de Medela Swing, y me resulta comodísimo, facilísimo y su biberón Calma está muy bien si necesitas darle tomas con biberón pero quieres evitar que afecte a la lactancia.